Carta a un nómada recién llegado, III

Técnicamente, la medida de la  apertura es la distancia existente entre el punto más extremo de la garganta del culatín de la flecha y el punto más exterior de la empuñadura del arco, valor al que se añaden 1-3/4”. Así, si tu medida, con el arco completamente abierto, es de 26-1/4”, al añadirle 1-3/4”, obtenemos unas 28”. Pero hay otra manera más sencilla e igualmente precisa de realizar esta importante medición. Tu apertura se puede medir desde el punto más profundo de la garganta del culatín hasta el frontal del arco. Anota esa medida y añádele ½”, para permitir el uso de una punta de caza sin dañarte la mano, y esa es tu medida de apertura. Habrás de tener en cuenta, hermano, que, como recién llegado que eres, tu estilo de tiro irá evolucionando, y muy probablemente tu apertura también lo haga, haciéndose ligeramente mayor con el tiempo.

Aunque un hermano menor como tú le debe respeto a uno mayor como yo, puedes llamarme pesado si lo deseas, pero repite conmigo: si comienzas con más potencia de la que tus músculos, sin entrenar, pueden manejar eficazmente, estarás haciendo pesas, y no practicando la arquería. Obviamente, para hacer pesas ya están los gimnasios. Una potencia excesiva es el mejor camino hacia un estrepitoso fracaso, que puede manifestarse como frustración e incluso como daño físico.

Según decíamos antes, el largo de tu arco debe basarse en tu apertura y en el diseño del mismo. Existen también arcos especiales, realmente cortos, pensados para aperturas grandes, empleados cuando el largo del arco es un factor muy importante para el cazador; no obstante, todos los maestros arqueros, e incluso las marcas más modestas, tienen sus propios cálculos para este menester. Por si de algo te sirve, te dire que, ante la duda, escoge siempre el arco más largo.

¿Monobloc o desmontable? La principal ventaja que ofrece un desmontable se aprecia a la hora de viajar, sobre todo en avión. De hecho, la idea se le ocurrió a Fred Bear durante un viaje aéreo, según te cuento en mi página web, que puedes consultar si te place. Sin embargo, el precio del desmontable suele ser más alto que el del monobloc.

Enredemos un poco más el asunto. ¿Desmontable de dos o de tres piezas? Un tres piezas tendrá algo más de peso y, desde luego, una estética muy particular, sobre todo si se trata de un longbow. La gran mayoría de los que poseen dos piezas parecen estar hechos de una sola cuando se conectan, ofreciendo una estética más agradable, pero pesan más que un monobloc. Hay quien prefiere ese pequeño plus de peso y hay quien no, eso es todo.

¿Qué arco tradicional debes adquirir? La respuesta más rápida, y la mejor en este caso, es comprar uno de fabricación reciente. Los arcos tradicionales antiguos, desde los de los años 50 hasta los de los 80, pueden tener sus inconvenientes, debido a su edad. Además, pueden no ser seguros si los usas con las modernas fibras de las cuerdas actuales. Procura evitar, en los primeros momentos de tu carrera en lo tradicional, arcos de maderas demasiado delicadas, que requieran excesivos cuidados. ¿Confuso? Bien, espero que lo estés, al menos un poco; eso sería buena señal. Ya sabes dónde encontrarnos…

Muy bien. Ya tienes un flamante arco tradicional; lo abres cómodamente y puedes mantenerlo así unos cuanto segundos sin temblar excesivamente… Ahora, hablemos de aprender a tirar, siquiera sea por encima.

Para este importantísimo particular, de nuevo, busca ayuda. Pregunta, lee, infórmate, escucha y, mejor que mejor y en líneas generales, sigue los consejos de un solo hermano mayor: nuestra tribu es tan solidaria y atenta que corres el peligro de escuchar tantas versiones distintas de un mismo asunto como nómadas conozcas, de manera que los árboles pueden no dejarte ver el bosque. Desde luego, esta última es la mejor manera de ir avanzando en tu particular Viaje, acompañado por alguien que ya haya estado donde tú debes llegar.Disparar un arco tradicional consiste, esencialmente, en encocar una flecha, abrir el arco hasta tu punto exacto de apertura, tomar puntería, soltar la flecha y ejecutar el seguimiento de la misma, o “follow through”, como dirían los hermanos del otro lado del océano. Observa que no hemos hablado de la postura de tiro o “stance”, es decir, la manera de alinear tu cuerpo frente a tu blanco. Los arqueros de precisión cuentan con la gran ventaja de tirar en una postura fija, normalmente con ambos pies en línea con la diana,  pero, como sabes, ese no es nuestro caso, hermano. Nosotros debemos, por nuestro bien y el de nuestras propias presas, aprender a tirar con precisión en muchas posturas corporales: de pie, de rodillas, sentado, y hasta tumbado. DEBES aprender y adquirir una razonable precisión a razonables distancias de tiro. Para la mayoría de nosotros, eso significa impactar una flecha con punta de caza contra un plato de papel del tamaño de un CD a veinte metros.

Un arquero normal utiliza siempre algún método para hacer puntería con su arco. A este respecto, existen tres modalidades: toma de puntería extrema, o “hard sighting”, toma de puntería clásica, o “soft sighting” y tiro instintivo, que comprende a su vez algunas variantes que en su momento deberás conocer y explorar. Las dos primeras clases están muy bien para arqueros de precisión, ya usen poleas, ya recurvados, pero para nosotros, arqueros cazadores, carecen completamente de sentido: disparamos contra nuestras presas, animales vivos, a distancias desconocidas; no lanzamos nuestros tiros a distancias fijas contra objetos inanimados, como no sea durante el transcurso de ciertas sesiones de entrenamiento.

La toma de puntería clásica supone emplear cualquier método que se base en alinear alguna parte de la fleche o del arco como referencia sobre la Diana, por ejemplo, usar la punta de la fleche como referencia de distancia  -“gap shooting”-  o colocar la punta de esa fleche sobre un objeto fijo con el mismo propósito  -“point of aim”-  , son dos modos distintos de esta toma de puntería.  Utilizar uno de los miles de visores que existen en el mercado es utilizar un método de toma de puntería extrema, que no tiene lugar entre nosotros, por supuesto. Finalmente, el tiro instintivo, que supone enfocar toda tu atención sobre tu blanco olvidándote de todo lo demás, incluidos arco y flecha, es, como pronto comprobarás, el más practicado entre nosotros, por razones que supongo adivinas. Es lo mismo que lanzar un dardo o chutar un balón de fútbol, y todo el mundo está, en mayor o menor medida, dotado para ello, así que alegra esa cara y no te preocupes antes de tiempo.

PROTEGE TUS DEDOS

No encontrarás entre tu nueva tribu disparador mecánico alguno, pequeño hermano, entre otras cosas, porque la potencia de nuestros arcos los hace inútiles. Nosotros tiramos con los dedos, de manera que, tarde o temprano y por dócil que sea tu arco, su cuerda acabará por dañar tus dedos si no los proteges. Los callos son inevitables aún con guante de caza, pero no irán más allá, siempre y cuando hagas lo que debes de hacer.

Hay dos maneras principales de proteger la mano de tirador, usar una dactilera o un guante de caza. Creo que debes probar los dos estilos antes de decidirte, porque cada uno de ellos proporciona una distinta sensación al agarrar la cuerda, hecho que puede influir drásticamente en tu estilo de tiro y en sus resultados; finalmente, adopta aquél con el que mejor te encuentres.

Normalmente, los guantes no te dejan sentir con demasiada claridad la cuerda, particularmente si se trata de modelos de puntas muy duras, de cuero grueso, tipo Howard Hill. Por otro lado, los guantes de cuero más fino, de buena calidad, tipo American Leather o Damascus, son más caros y duran menos, pero la sensación con respecto a la cuerda es, por así decirlo, más cercana. Finalmente, incluso las dactileras más baratas pueden trasmitirte esa sensación de control que todos buscamos. De cualquier manera, no te preocupes en exceso por este asunto: acabarás, como todos nosotros, con una buena colección de guantes de caza, de entre los cuales tendrás un favorito; cuando tengas que desecharlo  -también se gastan por el uso-  lo reemplazarás por otro idéntico, y vuelta a empezar.

LA CUERDA

Los modernos arcos tradicionales  -no, no es una contradicción, ya lo versa-  se diseñan casi siempre para usar las modernas fibras químicas con las que se fabrican las actuales cuerdas. Las fibras HMPE (High Modulus PolyEthilene), es decir, las que conocemos como Fast Flight, DynaFlight, 450+, etc., se pueden encontrar bajo nombres comerciales como Dyneema, Vectran y Spectra. Los arcos tradicionales más antiguos no están, normalmente, diseñados con estas fibras en mente, por lo que resulta de obligada prudencia encordarlos con el ya clásico Dacron. Asegúrate de respetar los límites señalados por el fabricante en cuanto al bracing height del arco, ya emplees una cuerda sin fin, ya una Flemish.

Lo lógico en un nómada recién llegado es emplear un arco moderno, que le permitirá el uso de cuerdas también modernas. Según decíamos más arriba, las cuerdas HMPE son más consistentes y estables, es decir, se alargan mucho menos con el uso, lo que se traduce en mayor precisión con un menor mantenimiento.

EL ENCOQUE

Usando una escuadra de cuerda o un folio doblado en dos, localiza el punto en el que la plataforma del reposa se alinea con la cuerda a 90 grados. Entre 3/8” y ¾” sobre ese punto, fija el encoque para empezar a ajustar tu arco, teniendo en cuenta que encocarás la flecha por debajo de ese punto. Usa un encoque metálico, que es más fácil de mover durante el proceso de ajuste, con sus correspondientes alicates especiales. Si más tarde lo reemplazas  por una lazada sujeta con pegamento, obtendrás un encoque más ligero, restándole peso a la cuerda, y que no dañará tan deprisa tu guante de caza.

LA FLECHA

De todo el equipo que un cazador arquero maneja, sin duda es la flecha la parte más importante, desde luego mucho más que el arco. Sea cual sea la potencia que manejes, debes buscar una flecha que vuele perfectamente; si no es así, puedes figurarte los resultados. Las flechas que no vuelan correctamente son menos eficientes y menos precisas de lo que deberían ser; no olvides jamás que lo que mata no es la potencia, sino la precisión del disparo que, como ves, es inseparable de la perfección del vuelo. Si has decidido dispensar la muerte a un ser vivo, es absolutamente obligatorio hacerlo de la forma más rápida y limpia posible: una flecha de caza que vuele recta hacia su destino, equipada con una punta de caza que corte nada más tocar al animal, es algo imprescindible entre nosotros. Todo lo que no sea así, no es en ningún momento aceptable, y debes poner lo mejor de ti en evitarlo.

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Acerca de Leizael

Abogado, juntaletras, cazador arquero apasionado... y muy poca cosa más, creo.
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