Estrategias para sobrevivir al invierno

Siempre he dicho que llegamos a la caza con arco para disfrutarla, y no para sufrirla, como ocurre con tantas cosas buenas en la vida. Precisamente por ello, y dada la estación del año en la que nos movemos, está bastante claro que salir al monte puede no ser tan divertido o fácil como podríamos desear. No es extraño pasar jornadas auténticamente miserables en lo alto de un árbol, o tiritando de frío bajo una encina, en espera de la astuta pieza que no quiere acabar de aparecer.

Desde luego, el concepto de “diversión” que manejamos nosotros, como cazadores arqueros, puede ser calificado de muy contrarias maneras, porque lo cierto es que el frío, por ejemplo, no tiene absolutamente nada de gracioso; es más, molesta y hace daño, máxime a ciertas edades…

Así pues, y para que la situación no pase de francamente molesta a realmente peligrosa para nuestra preciada integridad física, lo primero y principal es contar con la equipación adecuada, para conseguir disfrutar realmente de esas jornadas de caza a bajo cero al mismo tiempo que llegamos a casa de una pieza, con todos los dedos en su sitio.

Podemos luchar contra el frío en los dedos de manos y pies, frotándolos y golpeándolos entre sí, pero si nuestro cuerpo comienza a perder temperatura interna, la temida hipotermia puede no estar tan lejos como quisiéramos; de hecho, con perder apenas tres grados de temperatura temporal, podemos estar enfrentándonos a muy serios problemas, tales como temblores incontrolables y confusión mental. Bajarse del treestand puede ser una maniobra realmente peligrosa en ese estado, por ejemplo. La desorientación arroja casi siempre resultados desagradables, por no decir trágicos.

Para alejar en la medida de lo posible al fantasma de la hipotermia, necesitamos centrarnos en dos puntos fundamentales: la vestimenta y una  buena dieta a consumir mientras estamos cazando. Veamos.

Zona superior del cuerpo

En lo que a vestimenta respecta,  en primer lugar es imprescindible equiparnos con algún tipo de cortavientos exterior, para eliminar la pérdida de calor que nos produce un viento gélido; si es más ruidoso de lo que nos gustaría, mala suerte, qué le vamos a hacer. Ningún trofeo, por hermoso que sea, vale lo que la parte más ínfima de nuestro cuerpo, que es en realidad la única posesión valiosa que tenemos a lo largo de nuestros días.

Segundo, un buen chaleco, cálido y confortable, es siempre una buena inversión. Nos proporciona aislamiento sin estorbarmos a la hora de abrir el arco. Debe de ser una prenda de cierta calidad, que cumpla con sus funciones. Últimamente, se ven muchos chalecos y cazadoras con fibra de plata, así como calcetines, que funcionan a base de baterías, y lo hacen realmente bien; si hace tres o cuatro años el precio de estas prendas era desde luego prohibitivo  -unos 600 EUR-  , en la actualidad no suelen pasar de unos 250-300 EUR. A lo mejor es una buena idea ahorrar un poco para ganar en salud; cuando menos, creo que es algo que se debe meditar.

En tercer lugar, hay que evitar los puntos fríos en nuestro cuerpo. Para lograrlo, hay que vestir ropa interior y exterior por capas, como si fuéramos una simple cebolla: sobre el chaleco, una gruesa cazadora aislante sobre unos pantalones de peto aislantes también, o un cobertor de cuerpo entero pueden ser la solución, para aislar perfectamente la espalda del frío. Lo mismo se debe predicar de las partes más bajas del cuerpo, que deben protegerse a base de camisetas y pantalones de los que podemos encontrar en las tiendas de alta montaña. La seda natural, por ejemplo, funciona a las mil maravillas para este propósito, al igual que muchas fibras sintéticas que todos conocemos; además, las hay para todos los bolsillos. Si es necesario para que nada se mueva de su sitio, podemos usar un buen par de tirantes.

Dieta para el momento

En cuanto a la dieta, es muy eficaz consumir alimentos que contengan una mezcla de carbohidratos, grasas y proteínas; es sencillo encontrar este tipo de barritas energéticas en tiendas macrobióticas o de alimentación especializada. Del mismo modo, funcionan bastante bien los humildes frutos secos y el chocolate. Durante una larga espera, lo suyo es comer este tipo de productos con cierta regularidad.

Cabeza y cuello

Mantener la cabeza y el cuello a temperatura aceptable y constante es la segunda meta que debemos perseguir. No hay nada más doloroso que unas orejas a punto de estallar de frío, para ponerse, una vez en casa, coloradas como tomates reventones. Se trata de una zona por la que podemos perder muchas calorías, por lo que resulta imprescindible invertir en un buen gorro, verdugo o pasamontañas; si lo combinamos con un protector o máscara aislante para el rostro, la combinación funcionará muy bien. Si, como yo, llevas gafas, te hartarás de limpiarlas para quitarles el vaho, pero… es lo que hay.

Extremidades

Cuando nuestro cuerpo comienza a enfriarse, los vasos sanguíneos de las extremidades se contraen para conservar el centro del cuerpo a la temperatura adecuada, lo que quiere decir que los dedos de las manos y de los pies son los primeros en acusar el ataque del frío. Para combatir esta situación, hay que vestir un buen par de calcetines de montaña  -mejor si son calefactados-   e invertir en unas buenas botas, cuyos lazos no apretaremos a tope, porque hay que mantener la sangre circulando; mejoraremos así sensiblemente la temperatura de los pies. Hablando de las manos, lo mejor que he encontrado personalmente, porque no estorban a la hora del disparo, son los clásicos guantes de lana unitalla, de esos que se extienden al ponérselos y retornan a su tamaño cuando te los quitas; búscalos con un grosor adecuado, eso sí. Puedes guardar en un bolsillo un calientamanos químico o la típica funda para meter ambas manos a la vez.

Seguridad

Los sistemas de anclaje, que nos mantienen sujetos al tronco del árbol durante la espera y nos permiten subir y bajar con seguridad, cobran una especialísima importancia cuando el frío nos azota. Los músculos entumecidos y los dedos agarrotados y doloridos pueden convertir la subida y la bajada del treestand en algo peligroso, de manera que es absolutamente inexcusable no descuidar esta cuestión. Tu vida puede depender de ello, creéme.

Un par de trucos para mantener el calor: reparte dos o tres calientamanos químicos por los bolsillos de tu vestimenta, y haz de vez en cuando sencillos ejercicios isométricos, en los cuales mueves un grupo de músculos contra otros. Estos ejercicios generan mucho calor.

Y para finalizar, si tu pareja tiene habilidades con las agujas de tejer, una cierta inversión en ovillos de lana de merino cien por cien, puede equiparte con las prendas más calientes y naturales que darse puedan; te lo digo porque el precio de la vestimenta elaborada con este material es francamente elevado… Combinando los colores adecuados, podemos lograr camuflajes originales e irrepetibles… y no encontrar a nadie más en la fiesta que lleve un traje igual al nuestro, palabra.

Hasta otra y buena caza.

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Acerca de Leizael

Abogado, juntaletras, cazador arquero apasionado... y muy poca cosa más, creo.
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